Buceando por Internet me he topado con una extraordinaria historia, la de Ryan Hreljac, un canadiense que, a sus diecisiete años, es presidente de una de las ONG para la implantación de modelos de desarrollo en la crisis de agua.
Cuando tenía sólo 6 años le explicaron en la escuela que la causa mayor de mortalidad en África era la de ingerir agua en malas condiciones. Fue entonces cuando este pequeño decidió que si él podía disponer de agua corriente a través de un grifo, los habitantes de las antípodas de Canadá también podrían beber agua potable.
Así nació la Fundación Ryan’s Well, la empresa que este niño ideó para hacer su sueño realidad. Desde entonces hasta ahora ha dado servicio de agua potable a 577.640 personas.
Lo más extraordinario es que una enorme cantidad de personas se han visto contagiadas del espíritu solidario de Ryan en lo que él denomina el ‘Ripple Effect’ o efecto onda.
Acérquense a su historia. Es maravillosa. Vale la pena leer cómo Ryan, a lo largo de su vida, ha conseguido llevar agua potable allí donde más se necesitaba y cómo a comprometido, a veces queriendo y otras sin querer, a las personas que se han ido cruzando por su camino.



Green ICT Application Challenge: La creación de la tecnología verde

