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Gracias a la presión de millones de personas a través de la red, varias mujeres condenadas a morir lapidadas, como Safiya Hussaini o Amina Lawal en Nigeria fueron liberadas. En el caso de Amina, las firmas digitales llegaron a ser 9 millones y fue algo sin precedentes en la vida de la organización Amnistía Internacional, que consiguió el apoyo ya no sólo de España, donde se originó la iniciativa, sino de todo el mundo.

Esta nueva forma de ayudar, tan sencilla como aportar el nombre y el DNI a través de internet, ha ayudado a muchas ONG a conseguir ser escuchadas y a que sus peticiones sean consideradas y estudiadas.

La forma de actuar es sencilla. Amnistía Internacional prepara una acción, enfocando su campaña en una persona en concreto que representará la causa que se necesita perseguir. Por ejemplo, ‘Salvemos a Amina de la lapidación y pidamos a las autoridades nigerianas que cesen las condenas a muerte’. La ONG escribe la carta de petición, realiza un mailing a todos los socios y a todas las personas que ya han apoyado sus otras acciones y en pocos días recibe una amplia respuesta a su campaña.