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Llama la atención lo efectivo que es el procedimiento que se utiliza en esta Fundación virtual, creada por el holandés Sigfried Woldhek, antiguo director de WWF, en la que se reparte conocimiento, contactos, experiencia, herramientas y mano de obra según las necesidades.

Por ejemplo, si una comunidad perdida en los andes necesita material didáctico para sus escuelas, inscribirá su petición en la web. En un breve plazo de tiempo, a alguno de los más de 2.486 voluntarios se les asignará la tarea de ser intermediarios entre las empresas que se ofrecen a enviarlo y la población necesitada, controlarán el envío y asegurarán su recogida.

Este sencillo método está permitiendo que existan ahora mismo unas 54 comunidades virtuales dedicadas a desarrollar proyectos en diferentes partes del planeta y que las distancias ya no existan gracias a internet.